Los ataques de corazón son más frecuentes de lo que uno pensaría. De hecho, son la primera causa de muerte en el mundo. A raíz de un estudio elaborado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, el Brigham and Women’s Hospital y la Universidad de Indiana que fue publicado en el Journal of the American College of Cardiology, los investigadores recurrieron a siete consejos para lograr un estilo de vida más sano, y así, evitar la posibilidad de un ataque cardíaco. 

1.- Come saludable

Iniciamos con que debes evitar en tu dieta. Todo lo que son alimentos altos en grasa, con exceso de sodio, carnes rojas o productos con azúcar deben ser reducidos significativamente. Asimismo, los embutidos o alimentos que sean altamente procesados, así como el pan y las galletas hechas con bromuro de potasio deben ser consumidos con moderación.

2.- Practica la meditación

Los altos niveles de estrés provocan un incremento en la tensión arterial. Por lo tanto, aumentan las probabilidades de sufrir una insuficiencia cardiovascular. La meditación es un excelente método para prevenir estas insuficiencias, bajando la presión. A su vez, es excelente como recurso terapéutico para los que sufren del corazón.

3.- Disfruta de los beneficios de los antioxidantes

No todo es prohibición, porque existen alimentos que son altamente beneficiosos para la situación cardiovascular. Los antioxidantes son excelentes a la hora de impulsar tus niveles de energía, neutralizan los efectos de los radicales libres en nuestro cuerpo y ayudan a la prevención del conocimiento.

Para conseguirlos, no requerirás de mayor esfuerzo. Estos son fáciles de encontrar: no hace falta ir a una montaña sagrada y tomar el néctar de una rosa milenaria. En tu mercado de confianza los puedes encontrar.

Los frutos rojos, los frijoles, las alcachofas, las papas Russet, los frutos secos, las manzanas, el cacao y el té verde son algunos de tantos antioxidantes que te pueden ayudar a prevenir un paro cardíaco.

4.- Toma prebióticos

Puede que te preguntes qué son los prebióticos. Aunque parezcan complicados, son microorganismos vivos que se encuentran en los alimentos, medicamentos o suplementos dietéticos. Cuando se ingieren, en cantidades equilibradas, pueden aportar beneficios como un buen funcionamiento de la digestión, además de fortalecer el sistema inmune. Se encuentran sobre todo en platos autóctonos asiáticos. Sin embargo, en el día a día se incluyen en los yogures, el té kombucha, en los alimentos encurtidos y el kéfir.

5.- Agrega algo de picante

Una investigación publicada en The British Medical Journal afirma que la capsaicina, que es el químico encargado de originar el picor en la boca y está presente en las recetas picantes puede ser beneficiosa al reducir el riesgo de contraer enfermedades del corazón. Recomiendan que su uso sea una vez por semana, así que no te excedas.

6.- Ansiedad, depresión y energía positiva

La ciencia ha demostrado que la ansiedad y la depresión no son factores principales para el desarrollo de enfermedades cardíacas, pero pueden originar episodios, como los ataque de pánico, que a larga pueden derivar en un infarto. Existen muchos estudios al respecto. Por ejemplo, la Universidad de Illinois determinó que las personas optimistas tienen mejor salud cardiovascular que las pesimistas.

7. Ponte de pie

Evita el sedentarismo, levántate del sofá y camina, corre. Haz bicicleta, artes marciales, la actividad física que te provoque, pero actívate. El movimiento y la actividad son grandes herramientas que tenemos para poder disminuir cualquier riesgo cardíaco.

 

Fuente: Cardioteca.com