La obesidad es uno de los grandes problemas del S.XXI. Está considerada, para algunos expertos, como la pandemia de este siglo. El deporte y un estilo de vida saludable son unos grandes aliados para combatirla, pero no los únicos. El descanso también incluye directamente en la ecuación y, es que, no dormir las horas necesarias tiene efectos negativos sobre la obesidad y la diabetes.

La obesidad y el sobrepeso son unas enfermedades que presentan múltiples aristas y, por lo tanto, también se pueden encarar desde muchos puntos. El deporte, un estilo de vida saludable, una nutrición saludable… Todo influye en combatir y prevenir la obesidad. Pero también el descanso. Así lo afirman los expertos en la materia quienes aseguran que existe una correlación directa entre dormir poco y padecer obesidad y otras enfermedades como la diabetes.

Para ampliar las consecuencias que esta privación del sueño tiene sobre la obesidad y el sobrepeso, hemos contactado con la persona que más sabe sobre el sueño y el descanso en nuestro país, el doctor Eduard Estivill, que hace más de 25 años que investiga en esta materia a través de la Clínica del Sueño. El mismo Estivill destaca que esta relación entre obesidad y falta de sueño o sueño poco reparador es fruto de una investigación del doctor Jesús Pujol, que forma parte de su equipo de especialista.

“Dormir mal o el sueño fraccionado afecta a nuestro metabolismo” de forma directa, admite Estivill. Y, en este caso, por ende, a enfermedades como la diabetes o la obesidad. Hay que tener en cuenta el papel reparador del sueño, ya que “equilibra la salud psicológica, emocional y física de las personas”. Y, hoy en día, “disponemos de suficientes evidencias para afirmar que no dormir lo suficiente puede asociarse con efectos adversos para la salud”. En este caso, la obesidad.

Atención al dato que nos ofrece el impulsor de la Clínica del Sueño: En las últimas 3 décadas, las tasas de obesidad se han duplicado en adultos y triplicado en el caso de niños. Unos datos que, en mayor o menor medida, prevalecen en la mayoría de países industrializados.

SUEÑO INSUFICIENTE: DORMIR MENOS DE 6 HORAS AL DÍA

Tal y como nos cuenta Eduard Estivill, la relación entre la reducción en la duración del sueño como un posible factor contribuyente en la obesidad no es algo novedoso. Es una teoría que ya se planteó hace más de 2 décadas. Antes de proseguir con la argumentación, hay que aclarar que, en el caso de adultos, se considera un sueño insuficiente cuando se ha descansado menos de 6 horas al día –incluyendo sueño nocturno y siestas-. Eduard Estivill también nos aclara que, por ahora, la profesión no ha llegado a un consenso sobre “si lo que se considera sueño insuficiente se refiere sólo al sueño de corta duración –de menos de 6 horas- o a la mala calidad de este sueño con o sin trastornos del mismo”.

MEJORAR LA CALIDAD DEL SUEÑO

Tal y como nos ha comentado previamente, no se ha podido establecer que si dormimos más esto reduzca el riesgo de padecer obesidad y sobrepeso. De todas formas, sí conocemos algunas herramientas para mejorar la calidad del sueño y que nos enumera el especialista: actividad físicadurante el día, mejorar las condiciones ambientales del sueño y llevar a cabo siestas de forma programada.

“La prevención de la obesidad es una cuestión compleja y se necesitan más investigaciones para determinar si las intervenciones destinadas a aumentar la duración del sueño pueden ser útiles en la lucha contra la pandemia del siglo XXI”, opina Eduard Estivill, ya que la elaboración de los estudios no es sencilla. Aun así, el experto desea que se pueda establecer una relación causa-efecto, con el objetivo de ayudar a erradicar esta dolencia que hay que afrontar de una forma multidisciplinar.

Fuente: cmdsport.com