¿Está la juventud más expuesta a sufrir accidentes laborales que en la edad adulta?. Según las estadísticas, los trabajadores de edades comprendidas entre los 18 y 24 años registran índices de lesiones profesionales notablemente superiores que cualquier otro rango de edad. ¿A qué se debe esta situación?. Para el experto de UNIR, Iván Fernández, “la escasa experiencia, el acceso a empleos más precarios y el desconocimiento” pueden estar detrás de estas cifras.  Formación, atención y entrenamiento, claves para evitar los accidentes laborales entre los más jóvenes.

Ante ello, prosigue, “la formación, la atención y el entrenamiento son factores claves para evitar, en la medida de lo posible sufrir un accidente laboral”.    La incidencia de las lesiones profesionales no mortales es más de un 40 por ciento superiores entre esos jóvenes que entre los trabajadores adultos pero el profesor del máster en Prevención de Riesgos Laborales de UNIR quiere especificar que, cuando hablamos de accidente laboral, éste se puede traducir en un “suceso multicausal“, es decir, “influyen varios factores” no solo la edad sino también “el género o la seguridad”, entre otros.

“No hay una única causa del accidente pero la edad es una de las variables que siempre contemplamos porque una persona joven tiene menos posibilidades de acceder a un puesto confortable o condiciones laborables beneficiosas y, por tanto, están más expuestos a esos accidentes”, ha explicado el también experto en accidentabilidad laboral a Europa Press.

La poca experiencia hace que estén expuestos a trabajos más precarios y con peores condiciones laborales. “Los trabajadores más jóvenes asumen trabajo más físicos o con peores condiciones de seguridad en el trabajo”. Así, por ejemplo, “es fácil ver a un mozo de almacén con 20 años porque tiene más fuerza física, por ejemplo, mientras que un hombre de 60 años, si tiene ese mismo puesto de trabajo, lo hace en otras condiciones”.

Además, continúa, “el tipo de comportamiento” también influye en la posibilidad de tener un accidente. Es decir, “nuestro comportamiento psicológico varía con la edad y, cuando somos más jóvenes, es cierto que somos mas impulsivos mientras que nos vamos sosegando cuando avanzamos y vamos adquiriendo experiencia, conocimiento y entrenamiento”.

Hay que trabajar en la madurez porque la juventud “tiene un comportamiento más impulsivo e irracional. Es cierto que esto va mejorando con la edad” pero también las empresas “deben ayudar a que esto suceda”.

En este punto, ha explicado, “las empresas pueden ayudar a los más jóvenes, sobre todo con formación y entrenamiento”. Si queremos experiencia debemos ayudarles y demostrarles cuáles son los riesgos y defectos que pueden ocurrir en un puesto de trabajo”.

Para ello, la prevención de riesgos es muy importante pero el experto lamenta que es “muy homogénea”. Toda empresa “tiene un paquete de formación, de documentación, un reconocimiento médico… pero poco se profundiza en el valor individual del trabajador”.

“Hay que pensar que el empresario debe invertir en recursos para optimizar el rendimiento del trabajador y de las máquinas para que todo funcione de la forma más perfecta posible” y sí que es cierto que “las multinacionales y empresas potentes cada vez invierten más en seguridad, en conocimiento y el desarrollo de las personas” porque “lo que está claro es que el recurso humano es la estrella de la empresa”.

Así las cosas, “la edad es uno de los factores que puede influir pero no es determinante porque sabemos que contamos con herramientas para cambiarlos. Para ello es fundamental conocer el trabajo, a sus empleados y las empresas deben ofrecer todas las herramientas necesarias a su alcance para evitar que ocurran”.

Fuente: EuropaPress